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Bajo amenaza invisible: alertan sobre una primavera crítica para la sanidad de los frutales del Alto Valle

Especialistas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) advirtieron que las condiciones climáticas actuales favorecen el desarrollo de enfermedades fúngicas y bacterianas capaces de comprometer la calidad y el rendimiento de los cultivos, por lo que recomendaron reforzar las tareas de monitoreo y prevención en las chacras.

La investigadora independiente del CONICET y profesora adjunta de Fitopatología de la UNCo, María Cristina Sosa, explicó que el escenario climático de esta temporada resulta especialmente propicio para la proliferación de patógenos y el aumento de incidencia de enfermedades. Según indicó, la combinación de humedad y lluvias persistentes y temperaturas frescas crea un ambiente ideal para enfermedades que dependen estrechamente de las condiciones ambientales para desarrollarse.

Entre las principales preocupaciones figura la sarna del peral, una enfermedad que se comporta de manera explosiva con condiciones conducentes y que, en años anteriores ha provocado importantes pérdidas comerciales en la región. La especialista recordó que los episodios registrados hace una década aproximadamente, modificaron la mirada del sector sobre este problema sanitario y motivaron nuevas líneas de investigación impulsadas desde la Facultad de Ciencias Agrarias para comprender mejor el comportamiento del patógeno y sus fuentes de inóculo responsables de las infecciones, luego de años secos con ausencia de enfermedad.

Los estudios realizados por equipos de la UNCo permitieron identificar características propias de la enfermedad en las condiciones productivas del Alto Valle. Factores como la cantidad de horas de hoja mojada, la temperatura y la presencia previa del patógeno en cada establecimiento resultan determinantes para que se produzca la infección, por lo que el riesgo no es uniforme en todas las zonas frutícolas.

El cultivar William´s es el más susceptible, aunque Packham´s Triumph y Beurre d´Anjou también pueden ser afectadas. La presencia de conidios con adaptaciones a las temperaturas bajas tienen un rol protagónico como inóculo primario y la detección de infecciones tardías en fruta, durante los meses de noviembre-diciembre así como en precosecha resulta novedoso para el Alto Valle y es clave para el manejo.

En este contexto, las especialistas insisten en que las estrategias sanitarias deben basarse en información precisa obtenida a través del seguimiento permanente de los montes frutales. La aplicación preventiva y planificada de tratamientos permite actuar oportunamente sin generar problemas asociados al uso excesivo de productos fitosanitarios, como la aparición de resistencias o dificultades para cumplir con las exigencias de los mercados.

Además de la sarna, las investigadoras observan con atención otras enfermedades que pueden afectar la producción durante la temporada y también en la etapa de conservación de la fruta. Entre ellas se destacan las podredumbres por Botrytis, vinculada a infecciones latentes que pueden originarse durante la caída de pétalos y cuaje de fruta, , capaz de causar pérdidas económicas significativas poscosecha en pera cvs. Beurre d´Anjou, Beurre Bosc y Abate Fetel, así como en cereza, entre otros frutos

En relación a las bacteriosis en frutales de carozo se registra un incremento paulatino del cancro bacteriano en cerezo y la mancha bacteriana en ciruelo, y se espera que, en esta primavera con condiciones predisponentes, sea alta la ocurrencia de infecciones y la pérdida de productividad.

Los análisis desarrollados por la Facultad de Ciencias Agrarias remarcan la importancia de registrar la evolución sanitaria de cada temporada. El seguimiento sistemático de los cultivos y la documentación de lo ocurrido en cada chacra permiten construir antecedentes valiosos para anticipar riesgos y mejorar la toma de decisiones en los ciclos productivos siguientes.

Frente a una primavera que se presenta especialmente desafiante para la sanidad vegetal, los especialistas coinciden en que la observación constante, el monitoreo preciso y las acciones preventivas serán herramientas fundamentales para proteger la producción, preservar la calidad de la fruta y reducir el impacto de las enfermedades en los frutales del Alto Valle.

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