La memoria de Malvinas y la defensa de la soberanía se encontraron este jueves 27 de agosto en el Auditorio de la Cooperativa CALF, en Mitre 659 de Neuquén capital, donde se presentaron los libros «La última batalla», de Edgardo Esteban, y «Hasta aquí llegué. Aldo Leiva, una historia de Malvinas», escrito por Esteban junto al propio Leiva.
Ambas obras fueron declaradas de interés de la ciudad de Neuquén por el Concejo Deliberante, un reconocimiento que subraya la trascendencia de la visita. Lejos de ser un hecho meramente literario, la jornada se convirtió en un acto de reafirmación colectiva: la convicción de que la soberanía, tanto territorial como energética y digital, se defiende todos los días y en todos los ámbitos.
La convocatoria fue contundente. Vecinos, asociados, delegados, legisladores nacionales y provinciales, concejales, dirigentes, representantes de organizaciones y excombatientes de Malvinas colmaron el auditorio para escuchar las intervenciones de primera mano. La presencia de los veteranos le dio al encuentro una dimensión especial: el reencuentro entre quienes compartieron aquella experiencia y hoy siguen sosteniendo, cada uno desde su lugar, la vigencia de la causa Malvinas. Estuvieron presentes el presidente de CALF, Marcelo Severini, acompañado por integrantes del Consejo de Administración.
La visita tuvo un capítulo previo cargado de significado: antes de la presentación, Esteban y Leiva recorrieron las instalaciones de la Cooperativa, donde pudieron conocer de cerca el trabajo cotidiano de una institución que es patrimonio de los neuquinos desde hace más de seis décadas. Para Leiva, además, el encuentro cerró un círculo abierto días atrás en el Congreso de la Nación: la semana pasada, en su carácter de presidente de la Comisión de Asuntos Cooperativos y Mutuales, había recibido a gerentes de CALF, quienes relataron ante los diputados la intromisión que la Embajada de Estados Unidos pretendió ejercer sobre las decisiones estratégicas de la Cooperativa.
Ese episodio atravesó toda la jornada. Sergio Fernández Novoa, gerente TIC de CALF y encargado de la presentación y moderación, subrayó la importancia de estos encuentros en un momento en que la Cooperativa debió defender su autonomía frente a presiones externas, y resaltó la decisión de su presidente: «En tiempos de tantas agachadas y de tantas cuestiones esquivas, cuando se trata de defender lo propio, estos son los gestos que nos pueden sacar adelante. Hicimos lo que había que hacer».
Antes de dar la palabra a los invitados, Severini subió al escenario para entregarles una réplica de lo que hoy es un símbolo para nuestra sociedad: el «trapo» con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» utilizado luego del partido con Inglaterra en el mundial de futbol.
Edgardo Esteban, escritor, periodista, excombatiente y exdirector del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, presentó «La última batalla», obra en la que recupera su propia historia durante y después de la guerra, desde la batalla final en Puerto Argentino hasta la lucha contra el olvido.
Presentó también «Hasta aquí llegué», libro escrito con Aldo Leiva, que reconstruye la vida del dirigente chaqueño: de la infancia en el Chaco profundo a las trincheras del frente de batalla, y de allí a convertirse en el primer veterano de la Guerra de Malvinas en integrar la Cámara de Diputados de la Nación.
En su exposición, Esteban destacó el papel de la juventud en la revalorización de Malvinas y puso como ejemplo a los pibes de la Selección Nacional de Fútbol, que «se rebelaron ante el poder y mostraron al mundo el significado de Soberanía y de Patria. Estamos ante un gran momento. El fútbol fue el disparador de retomar la malvinización. No todo es barro, es esperanza».
A su turno, Leiva repasó su historia personal y compartió el momento más extremo que atravesó durante la guerra, el episodio que da título al libro, cuando, en medio del combate y ante el desamparo, llegó a pensar en quitarse la vida. Desde esa experiencia límite, trazó un puente directo con el presente de la Cooperativa: «Por suerte, en la Cooperativa hay un grupo de dirigentes que, acompañados por sus socios, sostienen con dignidad sus convicciones. Yo sé lo que significa estar en un momento límite y tener que encontrar fuerzas para seguir adelante. Por eso valoro profundamente esta actitud: en cada gesto de rebeldía, en cada decisión de defender lo que creemos, está presente Malvinas».
La actividad estuvo atravesada por un profundo componente emotivo. Las voces de ambos protagonistas permitieron recuperar recuerdos, vivencias y las huellas que dejó Malvinas, no solo en quienes combatieron sino en toda la sociedad argentina. Y permitió, a la vez, poner en debate la defensa de la soberanía política, energética y digital como parte de una misma concepción de país: la potestad de los argentinos de decidir sobre sus recursos, su desarrollo y su futuro, y el rechazo a cualquier forma de avasallamiento del territorio y las instituciones nacionales.
La jornada dejó en claro que la memoria histórica no es un ejercicio de nostalgia sino una herramienta del presente. Como quedó demostrado en el auditorio colmado de CALF, cuando la comunidad se encuentra con quienes hicieron de Malvinas una causa de vida, la soberanía deja de ser una palabra abstracta y se convierte en una práctica cotidiana: la de defender lo propio.
