Una madrugada de locos se vivió en Centenario el domingo 31 durante un operativo de tránsito en las calles Honduras y Ecuador, en pleno Barrio Sarmiento. Allí inspectores municipales y efectivos policiales de Tránsito y de la Comisaría 52 llevaban adelante un control que terminó con el secuestro de seis vehículos por alcoholemia positivas, entre ellos una moto cuya conductora tenía 0,95 g/l y 14 actas contravencionales.
Todo se desarrollaba sin inconvenientes hasta que pasadas las 3 los propietarios de algunos de los vehículos secuestrados, un Volkswagen Gol Trend, advirtieron que el chofer de la grúa que los iba a trasladar, un privado contratado por el municipio tenía aliento etílico y su comportamiento era extraño. Allí comenzaron las discusiones y forcejeos, pedían que los inspectores le realizaran también un control.
La situación fue escalando hasta que hubo trompadas y los efectivos policiales debieron separarlo, uno de los uniformados sufrió un golpe y otros también le pedían al personal municipal que lo controlara.
Tras esto ahí pudieron comprobar que el chofer del camión marca Mercedes Benz tipo camilla tenía más de 1 gramo de alcohol en sangre y tampoco contaba con la documentación obligatoria en el lugar. A la postal insólita se le sumó el momento en el cual con uno de los autos secuestradas también el auxilio fue escoltado hasta el depósito municipal donde quedó secuestrado.
