Las largas filas en la vereda de la sucursal del Correo Argentino en Centenario se volvieron algo habitual y con la llegada del frío las quejas se multiplicaron. Vecinos que esperan por horas para poder retirar sus encomiendas o realizar otro tipo de trámite.
Es evidente que el personal es poco para atender la demanda de una población tan amplia y que solo ese edificio concentra la atención para toda la ciudad. Un empleado se jubiló y otro no continuó en su labor, esto sumado a los despidos registrados a nivel nacional y el cierre de oficinas, un panorama que para nada ayuda y tampoco hay intenciones de que envíen más trabajadores a Centenario se supo.
La sala de espera también es muy reducida a diferencia de la de la sede central en Neuquén o de otras sucursales. No hay reclamos por una mala atención, sino que todo se concentra en la espera que pareciera interminable y si el día no acompaña, como sucedió el lunes 1 de junio donde la lluvia no aflojó toda la mañana, se multiplican.











