La Generación Z, los nativos 100% digitales, ha crecido en un mundo donde el smartphone es casi una extensión de sí mismos. Desde pequeños, han tenido acceso permanente a Internet, lo que les permite realizar cualquier acción con un simple par de clics. Sin embargo, este acceso ilimitado a la información y la comunicación también ha traído consigo un fenómeno preocupante: la aversión a las llamadas telefónicas, conocida como «telefobia».
Una encuesta realizada por Uswitch, una plataforma británica de contratación y telecomunicaciones, reveló que un 23% de los jóvenes británicos de entre 18 y 34 años nunca atiende llamadas telefónicas. Esta tendencia ha llevado a que algunas instituciones, como el Nottingham College, implementen cursos para ayudar a sus estudiantes a lidiar con esta fobia. Según Liz Baxter, asesora de la universidad, “los jóvenes simplemente no tienen la confianza” para usar el teléfono como lo hacían sus padres o abuelos, lo que les coloca en desventaja en el entorno laboral.
Uno de los principales factores detrás de esta aversión es la ansiedad asociada a las comunicaciones telefónicas. Zoia Tarasova, antropóloga social, sostiene que esto refleja una fatiga general hacia la inmediatez y la presión constante por ser eficientes. «La gente se está rebelando silenciosamente contra esta inmediatez tomándose su tiempo para responder a esas llamadas», explica Tarasova. Esta preferencia por la comunicación escrita, ya sean mensajes de texto, correos electrónicos o interacciones en redes sociales, les permite tener un mayor control sobre lo que quieren comunicar y evitar situaciones incómodas.
El Nottingham College ha respondido a esta problemática organizando sesiones donde los estudiantes practican habilidades de comunicación telefónica. Durante estas clases, los jóvenes simulan conversaciones para adquirir la confianza necesaria y aprender a manejar las situaciones difíciles que pueden surgir. Los ejercicios incluyen la planificación de llamadas y cómo escuchar activamente, lo cual es fundamental para desenvolverse con éxito en el ámbito laboral.
No se puede subestimar el impacto que tiene la telefobia en las oportunidades laborales de la Generación Z. En muchos sectores, especialmente aquellos que requieren atención al cliente o negociaciones, las llamadas telefónicas siguen siendo una herramienta clave. Casey Halloran, cofundador de la agencia de viajes online Namu Travel, comparte su experiencia: “Nunca he visto nada parecido a la brecha generacional que existe entre los agentes más mayores y los jóvenes”. Esta brecha ha llevado a la empresa a implementar programas de capacitación y a considerar cambios en su modelo de comunicación.
La emergencia de la telefobia plantea interrogantes sobre cómo se adaptarán las empresas y el mercado laboral a esta nueva realidad generacional. Mientras tanto, la dificultad para comunicarse por teléfono continúa limitando el potencial de una generación que, paradójicamente, posee habilidades tecnológicas impresionantes. La evolución de la confianza y el aprendizaje en este ámbito serán clave para que la Generación Z se integre plenamente en el mercado laboral.