La política neuquina despidió este jueves a Luis Julián “Chito” Jalil, uno de los dirigentes más emblemáticos del Movimiento Popular Neuquino (MPN), quien falleció a los 87 años. Su trayectoria, atravesada por décadas de militancia y gestión pública, lo convirtió en una referencia ineludible del partido provincial y de la vida institucional de Neuquén, fue también diputado nacional entre 1999 y 2003.
Nacido en octubre de 1938 en Paso Aguerre, en el departamento Picún Leufú, Jalil desarrolló una carrera política estrechamente vinculada al MPN, espacio del que formó parte activa durante gran parte de su vida. Integró distintas instancias de representación, fue concejal de la capital, diputado nacional y protagonista de los debates internos que marcaron la evolución del partido fundado por la familia Sapag.
Su etapa de mayor visibilidad pública llegó a mediados de los años noventa, cuando fue elegido intendente de la ciudad de Neuquén para el período 1995-1999. Su gestión coincidió con un proceso de fuerte crecimiento urbano de la capital provincial, que exigió ampliar infraestructura y ordenar el desarrollo de nuevos barrios.
Durante esos años, uno de los ejes centrales de su administración fue la expansión de los servicios básicos, en particular el saneamiento cloacal, así como la ejecución de obras destinadas a acompañar el aumento de la población. En paralelo, impulsó un proceso de regularización dominial que permitió la entrega de más de 1.200 títulos de propiedad a vecinos de distintos sectores.
Entre los hitos institucionales de su mandato sobresale la implementación de la Carta Orgánica Municipal, que fortaleció la autonomía de la ciudad y estableció nuevas reglas de funcionamiento para el gobierno local. A la par, su gestión transcurrió en un contexto de transformación económica que incluyó la llegada de grandes superficies comerciales, lo que modificó la dinámica del consumo y la actividad económica en la ciudad.
Tras dejar la intendencia, Jalil continuó ligado a la actividad política. Participó de distintas instancias partidarias, intervino en las discusiones internas del MPN y formó parte de los procesos de renovación que atravesó la fuerza en los años posteriores. Incluso llegó a proyectar una candidatura a la gobernación en el marco de las disputas que marcaron al partido en el inicio del siglo XXI.
Su figura quedó asociada a una generación de dirigentes que protagonizó la consolidación institucional de Neuquén en democracia y a un estilo de conducción con fuerte contacto con los vecinos, rasgo que fue destacado tanto por dirigentes oficialistas como por adversarios.
Las muestras de pesar se multiplicaron tras conocerse la noticia. El gobernador Rolando Figueroa lo recordó como “un hombre que dedicó gran parte de su vida al servicio público” y destacó la huella que dejó en la política provincial, además de resaltar su cercanía con la comunidad. En la misma línea, el intendente Mariano Gaido manifestó su “profundo dolor” y valoró su aporte a la historia de la ciudad.
También dirigentes, militantes y personas que compartieron su trayectoria hicieron llegar mensajes de reconocimiento a quien, con el paso del tiempo, se convirtió en una figura de referencia dentro del MPN y en un protagonista clave de la vida pública neuquina.
