Un arco cayó en una de las canchas de la Chacra Municipal el domingo 17 durante uno de los partidos de la LIMFIC y de manera milagrosa los niños que se encontraban allí no resultaron heridos. El encuentro era entre Los Urmah y Barrio Perón cuando en el primer tiempo ocurrió el dramático hecho.
Damián Peniñori, uno de los papás presentes en el predio, contó en redes sociales lo que sucedió: “Fue luego de un tiro libre, por lo cual la gran mayoría de los niños/as, entre los que se encontraba mi hijo, estaban en el área. El arco cayó y por suerte no alcanzó a golpear a ninguno. Algunos alcanzaron a verlo y se resguardaron metiéndose adentro, quedando entre la red, y otros alcanzaron a salir hacia fuera del área. El arco obviamente no estaba bien sujeto”.
También contó que fue lo que hizo en medio de una escena de mucho nerviosismo: “Ante ésto lo primero que sentí mientras caía el arco fue un pánico terrible que me nubló de miedo. Aún tengo la imagen del arco cayendo pensando que podría darle a mi hijo en la cabeza o en alguna parte de su cuerpo, o algún otro de sus compañeros o del equipo rival. Sentí tanto miedo y bronca a la vez que reclamé a los gritos desde las gradas a los organizadores que no podían tener en esas condiciones, que tenían que cuidar a los chicos, que en vez de estar subiendo videos en las redes sociales haciendo propaganda política, el intendente y toda la gestión, tenían que estar cuidando a nuestros hijos de cosas así”
Damián contó que “las personas de la LIMFIC que se acercaron, solo atinaron a hacerse las ofendidas por el reclamo. Y en vez de acercarse para darnos tranquilidad de que podían asegurar la situación, hicieron todo lo contrario. Intentaron victimizarse por el reclamo y dieron por finalizado el encuentro. Y no lo hicieron porque no estaban dadas las condiciones de seguridad, para nada. Solo lo hicieron porque decidieron ponerse en víctima ellos. Cuando realmente las víctimas son los niños y niñas a los que un arco se les cayó encima. Y ellos decidieron revictimizarlos negándoles poder seguir desarrollando el encuentro en condiciones de seguridad”.
A su vez relató que: “Cuando me acerqué a reclamarles, porque obviamente no se acercaron ellos a dar ninguna explicación, con sobradas muestras de soberbia no dieron ninguna respuesta. Una persona llamada Micaela, que dijo ser la encargada de todo el evento, solo jugó la carta de «persona atacada» en vez de intentar llevar tranquilidad a familias que acaban de ver cómo un arco caía directo sobre sus hijos e hijas”
En el texto que dio a conocer mencionó que: “Hay quienes dijeron, entre las que se encontraban la persona que arbitraba, que con mis reclamos estaba perjudicando al equipo de mi hijo. Ese recurso me parece de lo más canalla y más manipulador que pueda haber, y que busca la impunidad ante un hecho que pudo haber sido GRAVÍSIMO si ese caño daba en la cabeza de un niño o niña. Y ahí, qué iban a decir? Qué era exagerado el reclamo de un padre o madre? Eso no pasó de pura suerte, y querían que uno esté tranquilo o tranquila pensando qué pudo haber pasado. Al menos dos niños/as del otro equipo estaban llorando por el miedo cuando se les cayó el arco encima, según le dijo el DT del otro equipo a una mamá del equipo nuestro. ¿En serio para ellos era más importante otra cosas?”
Partido suspendido
El hombre hizo mención de que: “La gran falta de empatía que manejan es sorprendente. Solo se escudó en que «tienen mucho trabajo». Si es así, no debería las autoridades de deporte tener mayor cantidad de trabajadores en el lugar que pudieran controlar el estado de toda la situación para que sea seguro? O en todo caso controlar que todo esté en condiciones? En vez de asumir la responsabilidad de lo que sucedió decidieron tomar revancha contra los y las jugadores y contra las familias que estábamos ahí suspendiendo el partido. Es inadmisible que personas así estén al frente de la organización de eventos para niños y niñas, y para las familias”
Cerró señalando: “Tanto el intendente, como distintos funcionarios y funcionarios me conocen y saben muy bien, que con algo tan grave como lo que pasó, no iba a dejar que pasara como si nada. El «siga siga, no pasa nada» ha costado muchas vidas en nuestro país, demasiadas tragedias han pasado debido a no prestar atención a cosas tan obvias como la seguridad en eventos. Espero que tomen las medidas necesarias para que mi hijo, y el resto de las infancias, puedan desarrollar sus actividades deportivas en lugares seguros, en los que la prioridad sea ellos y ellas, y no el ego de la persona que arbitraba o las personas que están al frente de la organización”
La Ley Joaquín: el proyecto que busca evitar las muertes por la caída de arcos y juegos
La vida de Serena Campos Lobos y Adrián Gatto cambió de un momento a otro. Fue el 4 de enero al recibir el llamado que alertaba sobre un accidente de su hijo Joaquín, de 12 años. Estaba de campamento en Neuquén y un arco de fútbol se le había caído encima. En cuestión de horas, murió. El shock y el dolor de madre y padre no frenaron el impulso por intentar que no le pase a nadie más: días atrás tomó estado parlamentario el proyecto de ley que establece medidas de seguridad como el anclado de arcos de fútbol y otros deportes, así como los controles frecuentes sobre su cumplimiento.
“Todavía estaba en San Martín de los Andes cuando surge la idea. Dice mi hermana que le comenté que había que hacer una ley. Yo no me acuerdo, debía estar en shock. Fue algo que me puso Joaquín en el corazón. Yo nunca marcho, nada. Trabajo todo el día. Pero tuve el impulso de hacerlo”, dice Serena sobre el punto de partida para lo que hoy ya es un proyecto de ley, presentado a nivel nacional por la diputada Luciana Potenza y, en territorio bonaerense por el presidente del bloque Unión por la Patria en la Cámara de Diputados, Facundo Tignanelli.
“Mis hijas hacen deporte en un club y en el grupo de padres entró el flyer con el pedido de ayuda de la familia para esta iniciativa. Pedí su contacto, le escribí a la familia y nos reunimos”, cuenta el legislador sobre su nexo con el tema. “El poder de policía en términos de control lo tienen los municipios. Ni el Estado nacional ni el provincial tienen inspectores. Pero lo importante es poder tener la normativa aprobada para que exista la concientización y la obligación de cumplir”, señala el diputado. Se necesita Estado presente, acá también.
«Lo único que no controlaron fueron los arcos»
Joaquín Gatto tenía 12 años, estudiaba en una escuela pública y vivía en Ramos Mejía. Además participaba en el grupo de Exploradores Argentinos de Don Bosco (EADB), tal como lo había hecho su papá. Con ellos llegó en micro el 4 de enero a Junín de los Andes, para disfrutar un campamento con amigos. El siniestro truncó todo.
“Armó la carpa y se le cayó el arco encima. No llegó a sacar el aislante ni a desarmar el bolso. Nada”, relata su mamá. Ella recibió el llamado que nadie quiere recibir cuando andaba en bicicleta, camino al trabajo. No le dieron detalles, pero supo que era algo grave. Volvió a su casa, avisó a su marido y salieron rumbo a Aeroparque. Consiguieron dos vuelos separados. Ella subió al primero. Cuando estaba en el aire, desde el hospital de San Martín de los Andes contactaron a su marido para autorizar una operación de corazón. El plan era derivarlo a Neuquén, pero su cuadro lo impidió. Serena y Adrián se reencontraron con su hijo menor en esa terapia intensiva de adultos, porque no había atención pediátrica. Horas después les informaron que el nene había fallecido.
“Haber dejado un nene sano, sonriente, arriba de un micro y ver lo que vimos… ya no era Joaquín”, describe su mamá. Cuenta que “el campamento se había empezado a organizar hacía mucho. Viajaron dos veces antes para ver hospitales y otros temas del lugar. Lo único que no miraron fueron los arcos. Fue lo que a Joaquín se lo llevó. Nunca me imaginé que no estaban anclados”.
Demasiados Joaquines
Al impulso de su propia historia para volver más seguros los espacios de juego y deportes se sumaron todos los casos que Serena conoció después. “Ni hablar cuando supe de todos los casos: el año pasado murieron cuatro chicos por esto. Es una locura. No puedo explicar la cantidad de mensajes de papás que tuvieron accidentes por esto, que sus chicos no murieron pero pasaron por cirugías por ejemplo, en distintos lugares del país”. Por caso, en octubre del año pasado murió Benicio Farji, de ocho años, golpeado por un arco de handball en un club de Quilmes.
“El anclaje de los arcos de fútbol era nuestra misión principal, pero los diputados le sumaron otros deportes, como handball, y juegos de plaza. No son cosas caras, tiene que ser algo controlado semestralmente por Seguridad e Higiene. Se necesita al Estado para controlar. Estamos hablando de vidas”, remarca Serena. El proyecto generó interés en distintos espacios: si bien fue presentado desde Unión por la Patria también hubo acercamientos del diputado Fernando de Andreis, del PRO, para impulsar una campaña de concientización.
Desde que pasó lo de Joaquín, Serena piensa en la imagen del «Dibu» Martínez colgándose del arco durante el último Mundial. Piensa en la cantidad de chicos y chicas que lo ven y lo imitan, sin saber el riesgo que se corre ante un arco no anclado. “Tiene que ser algo cuidado, reglamentado. Mientras tanto, estamos haciendo todo lo posible para que esto se conozca. Porque hasta que salga la ley, los chicos siguen jugando”. «
