El lunes 26 pasadas las 14 horas un joven que se cree que se encontraba bajo los efectos de estupefacientes provocó dos hechos que causaron temor en Centenario y derivaron en diferentes rumores que circularon por las redes sociales.
Alrededor de las 14 hs. en el sector de las calles México y Nicaragua un efectivo policial de civil solicitó la presencia de sus pares de la Comisaría 52 porque una persona circulaba a bordo de un Chevrolet Prisma y lo había dejado mal estacionado y salió corriendo hacia otro sector del Barrio Sarmiento sin dar explicaciones.
Una vez que lo pudieron atrapar verificaron que el vehículo no era robado, sino que se lo había sacado sin permiso a su hermana. Tras esto ya en la sede policial procedieron a comunicarse con ella quien se hizo cargo de lo sucedido y retiró a su hermano al parecer hacia su domicilio.
Pero luego ocurriría algo que causó aún más preocupación porque a las pocas horas el mismo sujeto ya con la cara ensangrentada ingresó al patio delantero de la Escuela primaria N°239, sobre la calle Santo Domingo, en momentos en los que se encontraban alumnos en el recreo, se supo que intentó tomar a uno y corrió a otros hasta que personal docente y auxiliares de servicio intervinieron rápido y lo apartaron.
Motoristas de la comisaría local que patrullaban en las cercanías acudieron al lugar y se encontraron con el mismo joven que había protagonizado el anterior hecho y el cual ahora gritaba que lo perseguían y que le habían robado un celular. Estaba completamente desorientado y si bien no se tornó violento si temían que pudiera tener algún elemento, pero esto fue descartado al igual que un posible intento de secuestro de menores.
Las autoridades se comunicaron con el Hospital Natalio Burd y desde allí informaron que no había registros de que fuera paciente de Salud Mental, intentaron comunicarse con familiares hasta que lograron dar nuevamente con uno de ellos quien fue a buscarlo.
Se supo que desde la escuela iban a solicitar al distrito contar con un guardia de seguridad tras este hecho y también la preocupación de los padres en varios mensajes que también llegaron a la redacción del diario, algunos con relatos que no coincidían con lo que realmente sucedió pero que si reflejaban su temor por lo que pasó.






