De acuerdo a un reciente estudio realizado por investigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona, dos de las razones principales por las que las personas eligen beber agua embotellada son su mejor sabor y olor. Sin embargo, este estudio también ha revelado preocupantes datos sobre la salud asociados al consumo de este tipo de agua. En España, uno de los países europeos donde el consumo de agua embotellada es más alto—con un promedio de hasta 107 litros por habitante—, la tendencia hacia esta opción se enfrenta a nuevas evidencias que sugieren que el agua embotellada no solo es considerablemente más cara que el agua del grifo, sino que, además, contiene micro y nanoplásticos en cantidades mucho mayores de lo que se había estimado.
Un estudio de investigadores de la Universidad de Columbia, que analizó tres marcas populares de agua embotellada en los Estados Unidos, ha generado un nuevo enfoque sobre la calidad del agua en botellas. Utilizando una técnica innovadora llamada microscopía de dispersión estimulada Raman, lograron detectar partículas plásticas en cifras alarmantes. De promedio, cada litro de agua embotellada contenía unos 240.000 fragmentos de plástico, es decir, entre diez y 100 veces más de lo que se había documentado en investigaciones anteriores. La mayoría de estas partículas eran nanoplásticos, cuyo tamaño es igual o inferior a 100 nanómetros, lo que agrava las preocupaciones sobre su impacto en la salud.
Los plásticos hallados, principalmente el polipropileno tereftalato (PET), componen muchas de las botellas de agua y se introducen al líquido a través de procesos de fabricación y almacenamiento. Sin embargo, otro plástico detectado, la poliamida, sugiere que parte de la contaminación proviene de los filtros utilizados para purificar el agua antes de embotellarla. Otros hallazgos indicaron la presencia de poliestireno, cloruro de polivinilo y polimetacrilato de metilo. A pesar de que el estudio se enfocó en solo siete tipos de plásticos, se estima que representan solo el 10% de todas las nanopartículas encontradas.
En España, un estudio llevado a cabo por el CSIC y el Instituto de Salud Global de Barcelona, evaluó 280 muestras de 20 marcas de agua embotellada. Los resultados fueron igualmente alarmantes: solo una marca no contenía microplásticos, mientras que todas mostraron la presencia de aditivos plásticos. En promedio, un litro de agua embotellada contenía 359 nanogramos de micro y nanoplásticos, una cantidad comparable a la que se encontró en el agua del grifo. Las diferencias radicaban principalmente en el tipo de polímero presente.
Las investigadoras estiman que, considerando un consumo diario de dos litros, una persona podría estar ingiriendo hasta 262 microgramos de partículas plásticas al año. Este hallazgo se complementa con el descubrimiento de 28 aditivos plásticos en el agua analizada, un dato preocupante ya que algunos de estos aditivos fueron identificados como potencialmente peligrosos para la salud humana.
A medida que se profundiza en la calidad del agua embotellada, queda claro que las percepciones sobre lo que consideramos «saludable» a menudo pueden estar engañadas. Aunque muchos eligen esta opción por su mejor sabor y aroma, las investigaciones sugieren que es fundamental revisar estos hábitos de consumo a la luz de los nuevos hallazgos relacionados con la seguridad y la salud pública.