San Martín de Formosa le ganó por 2-0 a Cipolletti en la final del Federal A y subió por primera vez a la Primera Nacional. Su hito trasciende las fronteras del propio club. Claro, porque la consagración en la categoría llevó a que se transforme en el primer conjunto de la provincia en jugar en la Segunda División del fútbol argentino.
El histórico logro del Franjeado tiene un gusto especial. Porque se tomó revancha de la oportunidad desperdiciada el año pasado, cuando cayó en la definición del primer ascenso contra Atlético de Rafaela. Lejos de que ese golpe significara sacar el pie del acelerador, los formoseños aceleraron aún más: aseguró la continuidad de jugadores de experiencia como Gervasio Núñez, Ricardo Tapia y Kevin Humeler, y fue el mejor de todos.
San Martín ganó el Grupo B, fue ganador de la Segunda Fase y, en instancias finales, dejó en el camino a Atenas de Río Cuarto, Olimpi y Cipolletti. En cancha de Sportivo Belgrano de San Francisco, el equipo pisó fuerte ante el conjunto de la Patagonia (jugó con diez casi todo el ST). Se impuso con goles de Ricardo Tapia y Dylan Leiva.
Con el empuje clave del gobernador Gildo Insfrán, quien está al frente de la provincia desde hace más de 30 años, el Franjeado se tomó revancha de la chance fallida de la temporada pasada y llevó a Formosa a ser Nacional.













